Sorbetes, revolvedores de café, vasitos en los dispensers de agua, cucharitas para probar un gusto de helado… La lista de plásticos absolutamente prescindibles que usamos por única vez y luego tiramos a la basura, sigue y sigue. “Los descartables duran un segundo en nuestras manos y siglos en el ambiente. Son muy difíciles de reciclar, se van desintegrando y esos microplásticos terminan en el océano y en toda la cadena trófica: se encontraron desde en placentas humanas hasta en fitoplancton”, explica Máximo Mazzocco, fundador de Eco House y miembro de la Alianza por el Clima. – LA NACION