FechaJulio 6, 2022

Desde entonces he sido la corriente de estos días, donde bajo el sol los peces corren hacía mi con sus escamas irisdicen…

Desde entonces he sido la corriente de estos días, donde bajo el sol los peces corren hacía mi con sus escamas irisdicen...

Desde entonces he sido la corriente de estos días, donde bajo el sol los peces corren hacía mi con sus escamas irisdicentes.

Desde esos días he visto la metamorfosis del mar cambiar de forma a través del viento que cesa en mi.

Y vengo convertida en eso, en algas marinas que se varan en la orilla, entre el resto orgánico que guarda alimentación para las aves.

Ahí estado yo todo el tiempo, conectada a las lisas que saltan a través de la orillas, viendo blanquillos y bandadas de comoranes volar.

Pelicanos que se cruzan en la pupila, en cámara lenta a través del rayo del sol y me estremezco por dentro como si todo mi cuerpo vibra a través de mi piel.

En la humedad de las conchas marinas y cangrejos ermitaños que cazan los zarapitos, ahí misma estuve.

Arrojando las páginas piadosas del fuego que consumió el atardecer en mi cuerpo y de todas esas irás hurucanadas que se llevan los muertos.

Los ferroviarios del los trenes viejos y vagones, llenos de rieles oxidados y almas que hay en los galpones.

Todo el oleaje y la fuerza marina de las costas desérticas donde nace la biodiversidad de mi ser, ahí estado cada mañana, siempre viéndolo todo, naciendo y muriendo a cada momento.

Esta imagen fue enviada por uno de nuestros voluntarios a través de instagram y puedes verla en https://www.instagram.com/p/CbPG_BNulzR

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